Pedro Puialto
Los días 16 y 17 de enero se celebraron en Santiago de Compostela las "Jornadas de Turismo Náutico y Puertos Deportivos", impecablemente organizadas por ASNAUGA, la Asociación de Clubes Náuticos de Galicia que engloba a la mayoría de los de la Comunidad. Las Jornadas sirvieron de marco a la creación de una comisión mixta compuesta por instituciones y sector privado con el objeto de impulsar el turismo náutico en Galicia.
Más allá del indudable valor de los temas expuestos por los prestigiosos y variados ponentes, tales como Antonio Noya, Carlos Torrado, Roberto Hermo, Marcelino Álvarez, Samuel Busto, Guillermo Rey, Rafael Palmer, Manuel Bautis, Óscar Siches o Jaime Carbonell, lo más apreciable de las Jornadas estuvo, como es habitual en este tipo de eventos, en la confraternización entre los asistentes. Al calor de las comidas y de las tertulias alrededor del café se suscitaron los problemas reales y del día a día, se compartieron experiencias y noticias y se generaron contactos y proyectos más allá de la asepsia de los análisis teóricos, indudablemente meritorios y útiles por otro lado. Trataron éstos de diversos temas técnicos, desde la protección de datos hasta los diferentes problemas de gestión y marketing, pasando por tendencias tecnológicas o la consecución de certificados de calidad. También se expusieron algunos de los males que a nivel general nos afligen y que en Galicia tal vez se acentúan, o eso nos parece. Entre ellos están la fragmentación de las empresas, entidades, asociaciones y administraciones implicadas, el enfoque cortoplacista de muchas iniciativas empresariales y políticas y el grave peligro que suponen los modelos depredadores que aplican algunos grandes grupos económicos que sólo ven dividendos inmediatos y para los que en muchos casos los puertos deportivos y la náutica de recreo son sólo argumentos de venta y de justificación para disfrazar pelotazos, urbanísticos o de otro tipo. Junto con los problemas, y como debe ser, se propusieron modelos y soluciones.
Una de las intervenciones de las Jornadas de Turismo Náutico y Puertos Deportivos celebradas los días 16 y 17 de enero en Santiago de Compostela.
Comisión interdepartamental
No obstante, el resultado más evidente de las Jornadas fue que en su transcurso Carmen Pardo, secretaria xeral de Turismo, y el presidente de Portos de Galicia, José Manuel Álvarez Campana, anunciaron la creación de una comisión mixta que se encargará de la promoción del turismo náutico en Galicia. Además de estos organismos, de esta comisión formarán parte la Dirección Xeral de Desenvolvemento Pesqueiro y la Secretaría Xeral Para o Deporte, mientras que la representación "civil" correrá a cargo de ASNAUGA (Asociación de Clubes Náuticos de Galicia). De esta forma, se compondrá una comisión mixta, interdepartamental y del sector privado. Como primer objetivo de la Comisión se señaló la elaboración de un estudio para la diagnosis de nuestra náutica de recreo, estudio que ya realizó hace cosa de diez años el sociólogo madrileño Gregorio Méndez de la Muela pero que, como es natural, ha quedado obsoleto. Gregorio estuvo también entre los asistentes a las Jornadas y allí nos contó su última y reciente experiencia profesional que consistió en la realización del plan director del turismo náutico de Uruguay. Gregorio Méndez de la Muela fue uno de los iniciadores de esta clase de estudios en España y en Galicia es muy apreciado desde que, hace ya años, entre otras actuaciones impartió un curso a los pioneros del asunto, entre los que alguno de los asistentes a las Jornadas nos encontrábamos. El curso tuvo lugar durante una semana en Sanxenxo y fue organizado por lo que a la sazón era delegación en Pontevedra del entonces Ministerio de Transportes y Turismo, en tiempos que ahora nos parecen auténticamente protohistóricos. Aquel cursillo sirvió para crear el germen de nuestro turismo náutico tal y como ahora lo conocemos y para impulsar iniciativas de las que la muchas perviven.
El renovado estudio-diagnóstico que en un plazo inmediato abordará Méndez de la Muela es imprescindible a la vista de la pobreza de datos oficiales e informaciones contrastadas de que disponemos. Sin saber los males que nos aquejan y el verdadero estado de la cuestión difícilmente podrán plantearse medidas más allá de los típicos parches y ocurrencias para salir del paso, hacerse la foto de turno o emplear el DOGA, ¡ay!, para favorecer a los amigos. Las esperanzas del sector se depositan ahora en los próximos meses (tres es el plazo que se maneja para tener listo el trabajo) que se confían a la profesionalidad de Gregorio Méndez de la Muela de cuyo estudio se espera sirva como pistoletazo de salida para afrontar la asignatura pendiente de nuestro Turismo Náutico, de relevancia tan cacareada pero de solución siempre pospuesta, aparcada o malinterpretada.
Señales positivas
En el plano institucional, algunas de las cosas que mejor sonaron corrieron a cargo del presidente de Portos de Galicia, Manuel Álvarez-Campana. Encomendó a Javier Ruiz de Cortázar, presidente de ASNAUGA, la celebración de unas jornadas de mayor enjundia a celebrar al principio de verano, lo que fue aplaudido. En cuanto a su argumentación, lo más reseñable fue la idea de superar las barreras que tradicionalmente separan a la marina profesional, y especialmente a la pesquera, de la náutica deportiva, lo que sonó a valentía y lucidez para afrontar uno de los principales problemas que tenemos. Su resolución servirá para poder poner en valor el sin fin de infraestructuras portuarias con que contamos, lo que no sólo supondrá un importante número de puntos de amarre inmejorablemente situados sino que lo serán de una gran calidad material y humana, formando parte de un paisaje marítimo y de un marco etnográfico de una riqueza casi única en Europa. Efectivamente, involucrar a los pueblos marineros en sus puertos deportivos debe ser prioritario. Para eso, en primer lugar hay que contar con ellos, haciéndolos partícipes y consensuando las decisiones que se tomen al respecto, teniendo en cuenta que antes de nada un puerto deportivo forma parte del conjunto poblacional y del paisaje urbano en el que se asienta y que debe servir a sus ciudadanos, no ser un gueto ni un área ocupada para el disfrute de unos pocos. De lo contrario, se seguirán sucediendo penosos espectáculos de dificilísima solución como, por ejemplo, el de Punta Lagoa en Vigo, asfixiado por las irregularidades ya desde su inicio, o la nueva marina que se intenta imponer en Cangas, en la misma ría, lo que está generando conflictos y contestación ciudadana sin cuento. Si por fin se consigue lavar la imagen que entre muchos de nuestros paisanos tiene la náutica de recreo se habrá dado un paso fundamental en su desarrollo. Hay que hacer ver a la población que el turismo náutico supone una magnífica oportunidad para reciclar nuestro ?know how? y nuestra profunda tradición en los oficios del mar, pero para ello la Administración debe argumentar con hechos y entre todos esforzarnos por eliminar de una vez por todas esa caspa repugnantemente señoritil que por la gilipollez de unos cuantos aún arrastramos. En este sentido, y más allá del economicismo y del manido razonamiento del Turismo Náutico como actividad generadora de negocios y de atracción turística, se echa también de menos un tratamiento con algo más de amplitud de miras, como es el de que, por encima de todo, aquí estamos los gallegos de a pie que tenemos derecho a poder disfrutar de nuestra privilegiada costa y de las artes de la mar más allá del terrible componente que tiene en nuestro imaginario colectivo como marco de muerte y de agobiantes trabajos.
En fin: bonitas jornadas, buenas palabras y agradables momentos con amigos y colegas, todos ya a la espera de ese prometedor trabajo de Gregorio Méndez de la Muela que esperamos que, por fin, sirva de prólogo a serias y razonables actuaciones por parte de "quien corresponda".
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